
Equipado únicamente con un cuaderno y unos lápices, Llimós aprovechó para realizar numerosos dibujos que después se convertirían en pinturas "obligatoriamente descriptivas" con las que mostrar de forma realista "un fenómeno tan desconocido", asegura el autor, a quien le pareció que los seres "posaban" para él. El momento álgido del avistamiento llegó cuando "una ventana de la nave se abrió y aparecieron dos figuras de cuello estirado y vestidos con ropas de aspecto antiguo", y añade que "el hombre parecía llevar unos galones en el hombro y la mujer, una diadema en la cabeza". El pintor, que afirma que intentó comunicarse con los seres "telepáticamente", asegura que fue objeto de un "análisis" mediante una luz, similar a la de un escáner, que surgía del objeto volador. Llimós reconoce que a partir de esta vivencia se ha informado sobre ufología, aunque "muchos países no dicen todo lo que saben", lo que a su juicio contribuye a la "ignorancia" que existe sobre la existencia de vida extraterrestre, en la que ahora él cree fervientemente. Robert Llimós inició su carrera en 1965 como pintor de nueva figuración, a la que retornó en 1973 tras un paréntesis más experimental y conceptual, elaborando pinturas, esculturas, murales y carteles, muchas de las cuales se encuentran expuestas en museos e instituciones de Europa y América. Las obras de la colección "Contactos", con un precio de venta que ronda los 10.000 euros, pueden contemplarse en la galería de arte Alejandro Sales de Barcelona.




0 comentarios:
Publicar un comentario